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Partiendo
de un punto de apoyo
fundamental para el
baile y la vida, Fernando
y Vilma bailan tango
sintiendo el suelo.
Algo que podría
parecer una obviedad
pero no lo es, ya que
“agarrarse a la
tierra” dista
mucho de la simple idea
de caminar sobre ella.
Fernando
y Vilma, una pareja
unida en un abrazo y
deslizándose
en conexión directa
con la tierra, emanan
una energía que
da ganas de saltar a
la pista a bailar o,
al menos, dejarse hipnotizar
por la belleza del movimiento.
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